Y, ¿La Cultura Ciudadana?
José Eder Toledo Cubillos
Investigador Cultural
La calle es de nadie. No vivo en el Pitalito que hubiese querido. De aquel pueblo que se ufana de ser ciudad a los tropiezos. Sí, a los golpes que han dado los procesos políticos. Diseñaron una ciudad, pero no pensaron en el alma: la cultura ciudadana. En los archivos históricos del municipio las fotografías están en blanco y negro, sin embargo, se alcanza a notar el ideal del ser laboyano. Esperemos que en algunos años un crítico no vea las fotografías a full color porqué se preguntaría en que parte de la acera nos dividieron del territorio.
Es sencillo. En una ciudad donde hay cultura ciudadana los protagonistas son los ciudadanos desde sus disimiles mentalidades. En una que pasa lo contrario, los ciudadanos serán protagonistas y antagonistas, porque no hay una huella ni pasos que lo llevan a reflexionar sobre su estar y participar en las dinámicas de la ciudad. La cultura ciudadana se edifica desde la diversidad. Y no es que Pitalito sea el peor de los casos que se vean en las ciudades que están creciendo en ámbitos económicos o sociales, sino porque hubo una intelectualidad que se estaba pensando el territorio desde estos ámbitos y la mezquindad del color cercenó lo colectivo.
La cultura ciudadana debe estar en la canasta básica familiar de los laboyanos. Se necesita una estrategia pedagógica que le hable a la conciencia de los individuos en el contexto urbano, que le cuente que su conducta debe entenderla en que el interés público prevalece sobre lo individual y ello lo hace parte de la colectividad, por eso es que sus acciones repercuten a la comunidad a que pertenece.
En épocas electorales nos vemos fragmentados y frágiles. Una comunidad que grita que no tiene sentido de pertenencia e identidad para generar convivencia en la construcción compartida de ciudad. ¿Qué horizonte se está legando?, ¿estamos generando una educación para vivir en la ciudad? Lo notable es: convivencia sinónimo de interés, la participación parece efímera, la interacción en los espacios con el otro, son insulsos. Es indispensable hacer un llamado a la frase: “Construir lo público desde la Cultura”.
La cultura es solución. La cultura construye ciudad. La sociedad debe regresar a la cultura para encontrarse. Y no es necesario que cada habitante reciba una catedra de pedagogía, esto se genera volviendo la mirada al territorio a la comunidad, a pensar la “minga” como un proceso que nos lleve a la humanidad desde la cotidianidad. Debemos volver a formarnos en conjunto, para ello el llamado es a que la cultura incida en el individuo, pero que también el individuo a través de su quehacer logre incidir en la cultura.
En conclusión, es necesario que la ciudad laboyana vuelva a tener significados desde su memoria, patrimonio y valoraciones de creaciones que tengan un aspecto social. La cultura es la única que vincula a sus habitantes para que las calles siempre sean una construcción de todos.

