La cultura no es cuento político, es política

Por: José Eder Toledo Cubillos
Investigador cultural
La Cenicienta es un cuento que pertenece a la tradición oral del viejo continente. Este cuento de hadas tiene muchas versiones como procedencias. Como es una narración oral que surgió de alguna comunidad se puede decir que es una narración política. Sí. El sujeto cuando narra su territorio es un sujeto político. La cultura es el acto más político de la Humanidad. ¿De qué nos serviría, por ejemplo, conocer que el plato “típico” laboyano lo están colocando en una bandeja, si desconocemos que los utensilios de las cocinas rurales se llaman batea y adquieren otra función? Es decir, el hombre debe entenderse como un ser cultural. Un ser que se complementa por y en la cultura.
En un reciente evento “Acuerdos Sociales sobre la Cultura y el Deporte” organizado por el Instituto de Cultura Recreación y Deporte de Pitalito con los candidatos a la alcaldía, me llamaba la atención varios hechos. De un lado la conveniencia de utilizar la imagen de la cenicienta para referirse a la cultura ante un público de gestores e investigadores culturales. Gestores e investigadores de la cultura laboyana con diferentes posturas políticas. La cultura no es la cenicienta. La cenicienta es el modelo de cultura que han mantenido; es un modelo de cuatro años (en el cuento es hasta las doce), un modelo que se repite cada vez que vean a la cultura desde una mirada mecanizada para el baile del anfitrión.
Coloquemos personajes a este cuento para tratar de encontrar la zapatilla de cristal en la Cultura. El candidato Yider Luna, no nos narró cómo era el carruaje para llevar la “cenicienta-cultura” por los caminos de una ciudad que se está resquebrajando desde su identidad; estamos de acuerdo en una característica, el presupuesto para la cultura laboyana es poco, pero si tuviéramos más páginas el cuento no cambiaría, la zapatilla de la cultura no calza, y no calza es por la visión que están escribiendo de sociedad desde una cultura centrada en los fragmentos. No se puede a la fuerza calzar la cultura en un modelo que solo se impulsa actividades, y no se reconocen los sistemas culturales como generadores de interacción del territorio. ¿Cuál es el modelo o ciclo de la cultura?
El segundo personaje es el candidato Franky Vega. Él narró el cuento de la “cenicienta-cultura” para centrarse en buscar la forma que el carruaje corriera más rápido desde la gestión de recursos e investigación de las expresiones culturales laboyanas, creo que trataba de guardar la zapatilla de cristal entre los arbustos de una historia que no es cierta. Como investigador debo aclarar una frase que me hizo descarrilar el carruaje “hay otros departamentos que sin tener cultura se los está copiando”, este renglón hace referencia a las festividades de San Pedro. Debo aclarar que toda comunidad tiene cultura, tanto Caquetá como Putumayo son los guardianes, la fuente, la vida de expresiones nativas que sostienen la narración identitaria de la región. Ahora comprendo, el momento ante la pregunta: ¿qué es lo tradicional?, no es igual hablar de tradición, ancestral y autóctono y las culturas emergentes. ¿Cuál es el modelo de cultura?
El último personaje es el candidato Edgar Muñoz. Como no utilizó la figura de la Cenicienta para la cultura no podría colocar la zapatilla de cristal. Y no la utilizó porque el modelo de cultura explicado rompe con el paradigma de la estructura narrativa cultural hasta ahora vivenciado. El modelo cultural está narrado bajo la triada: Cultura-Sociedad-Territorio. Desde este punto de vista, las relaciones entre el sujeto y el medio son activas y reciprocas. Por eso, habló de la preocupación de pérdida de identidad (aculturación) sino hay una política pública cultural para la ciudad-región. Aunque quería aparecer el personaje de la economía en la cultura, le dio un vuelco de cangrejo a la idea, para decir: “la economía es la que debe fortalecer la cultura”, y aclarando que la economía naranja debe ser un apoyo a las expresiones culturales sin perder la identidad de la región. Las explicaciones del candidato no se centraron en descender a la cultura a una actividad, buscó el diálogo entre las expresiones culturales y la sociedad para proponer espacios comunicativos en Pitalito como un patrimonio que debe ser apropiado tanto por la comunidad como los gestores e investigadores culturales en pro de una cultura ciudadana desde la diversidad de expresiones.
El evento fue insumo para pensar a Pitalito desde la Cultura. Los cinco acuerdos pactados entre los candidatos y las autoridades culturales han trazado un derrotero y han derrotado a la mecanización de la cultura. El próximo alcalde conoce que el grupo de gestores culturales son fundamentales en la consolidación y unión de la sociedad desde la cultura ciudadana. Hoy aplaudimos desde lo cultural y no desde comités de aplausos. Se requiere de un burgomaestre que cambie el modelo de cultura de Pitalito, que promueva y ejecute las políticas públicas culturales no para un período, porque la cultura no es un fragmento de la humanidad, la humanidad ha logrado consolidarse desde lo cultural.
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