La institución cuyo radio de acción abarca 25 municipios en el centro, occidente y sur del Huila celebrará su aniversario entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa – @hefamu1
La Diócesis de Garzón, erigida por el Papa León XIII en el año 1900 bajo la protección de María Inmaculada, se viste de gala para conmemorar 125 años de historia eclesial.

Esta celebración, marcada por gratitud y alegría, invita a la comunidad católica a unirse en oración, renovando el compromiso de evangelización en medio de desafíos y esperanzas.
Monseñor Jaime Alberto Cabrera Arcos, lidera esta fiesta junto a sacerdotes, religiosos, consagrados y seminaristas. El prelado, originario de la Diócesis de Pasto y con vasta experiencia pastoral, enfatiza la unidad: «Caminemos juntos hacia un horizonte de paz y reconciliación».
Bajo su guía, la diócesis atiende a fieles en 64 parroquias distribuidas en seis vicarías foráneas, abarcando 22 municipios del sur del Huila, desde Altamira hasta Pitalito.
La programación, detallada en un cronograma oficial, inicia el domingo 28 de septiembre. En todas las parroquias, un repique de campanas y acto festivo anunciará el aniversario, conmemorando la rica trayectoria de fe. El lunes 29, bajo el tema «125 Años de Historia: Una Iglesia en Camino», se reflexionará sobre el legado diocesano.
El martes 30, «125 años de Evangelización» destacará la misión misionera en la región. El miércoles 1 de octubre, «Celebración Comunitaria» fomentará la participación laical. El punto culminante será el jueves 2 de octubre, a las 10:00 a.m., con una Gran Celebración Eucarística en la Catedral de Garzón.
Invitados especiales incluyen a todos los sacerdotes, religiosos, cuatro delegados por parroquia y fieles de la ciudad que puedan acompañar. Finalmente, el domingo 5, misas de acción de gracias en cada parroquia cerrarán el ciclo, dando gracias por los frutos de estos 125 años de vida diocesana.
Un dato curioso: la diócesis surgió de la división de la extensa Diócesis de Tolima, impulsada por el obispo Esteban Rojas Tobar, quien argumentó ante la Santa Sede las «dilatadas distancias y climas diversos» que impedían una atención pastoral efectiva, un reclamo visionario que León XIII atendió con prontitud.
Esta conmemoración no solo evoca el pasado, sino que impulsa el futuro, en sintonía con el Año Jubilar 2025 de esperanza.

