Los talleres abarcan tres ejes centrales y permite visibilizar las prácticas gastronómicas tradicionales como herramientas de desarrollo para el municipio.
Por: Gisela Hurtado Celis.
Con la participación de 48 habitantes, entre cocineras tradicionales, gestores culturales, niños y niñas, comenzó la implementación del programa ‘Cocinas para la Paz’. La iniciativa se ejecuta mediante un trabajo coordinado entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Administración Municipal, mediante la Secretaría de Cultura.
El grupo, integrado por 28 adultos, entre matronas y gestores locales y 20 menores de edad, asiste a jornadas de formación orientadas a la protección de la herencia culinaria regional y al fomento de la producción y consumo local.
Los talleres abarcan tres ejes centrales: la conservación del patrimonio cultural mediante la recuperación de recetas ancestrales, el afianzamiento de los lazos comunitarios en torno al fogón y el estímulo a la seguridad alimentaria a través del uso de insumos propios del territorio.
A través de esta estrategia, las organizaciones promotoras buscan establecer espacios de integración social, impulsar la economía local y visibilizar las prácticas gastronómicas tradicionales como herramientas de desarrollo para el municipio.

