Varias empresas molineras habrían optado por limitar la compra a los cultivadores generando graves consecuencias sociales y económicas.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa.
El sector arrocero del Huila enfrenta una de sus peores crisis por la falta de regulación en los precios y el ingreso masivo de grano extranjero.
Los molinos han impuesto condiciones restrictivas: solo compran arroz a productores que les otorgan cartera, lo que ha bloqueado la comercialización y golpea duramente a pequeños y medianos cultivadores sin respaldo financiero suficiente.
La preocupación crece ante el vencimiento, el 31 de enero, de la resolución que fija el precio de la carga en 182 mil pesos. Los arroceros advierten que, desde febrero, el valor podría desplomarse hasta 20 mil pesos por carga, agravando las pérdidas en plena cosecha.
En el departamento se siembran anualmente unas 30 mil hectáreas de arroz. Aunque solo se ha recolectado entre el 25% y 30% del área, cerca del 50% de los productores en cosecha no logran vender su grano ni cubrir costos de producción.
El productor Alcy Cortés Quimbaya estimó que las pérdidas acumuladas al cierre de enero alcanzarían los 3.000 millones de pesos, afectando a aproximadamente 2.000 arroceros.
Alertan que, si persiste la situación, el cultivo podría desaparecer en la región, poniendo en riesgo hasta 33 mil hectáreas y la seguridad alimentaria local.
El contrabando y la ausencia de cifras claras del Gobierno Nacional generan mayor incertidumbre.
Pese a producciones de 3,5 millones de toneladas en 2024 y 3,05 millones en 2025, los inventarios aumentan, revelando una grave distorsión del mercado que perjudica a los cultivadores huilenses.

