El exmandatario, quien ejerció por el partido Conservador durante el periodo 2008-2011, suscribió de forma irregular junto al gerente de las Empresas Públicas, un convenio que no cumplía las normas.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa – @hefamu1
A pagar una pena de 10 años y 8 meses en la cárcel, fue condenado en las últimas horas el exalcalde de Neiva Héctor Aníbal Ramírez Escobar por el delito de Celebración Indebida de Contratos, la medida también afecta al exgerente de las Empresas Públicas de Neiva Juan Carlos Herrera Heredia, quien fue condenado a 9 años de prisión.

Los dos exservidores públicos, actualmente prófugos de la justicia venían enfrentando un proceso judicial por haber celebrado de manera irregular un convenio por 2466 millones de pesos, con los que se pretendió construir la primera fase del proyecto Parque Isla, una obra fallida que hoy es uno de los monumentos a la corrupción más vergonzantes del Huila.

Se pudo establecer que los procesados desconocieron el principio de planeación al no contar con la elaboración de estudios previos de conveniencia que sustentaran la especialidad y experiencia de Empresas Públicas de Neiva para desarrollar este tipo de obras. Por este motivo llevó a cabo una subcontratación con un tercero para la realización de la obra en un plazo de ocho meses, incumpliendo de esta manera con su principal obligación contractual de ejecutar directamente el contrato.

Tras múltiples dificultades en la ejecución, se instauraron sendos procesos judiciales en los que se demostró mala fe y desconocimiento de las normas de contratación por cuenta de ambos funcionarios, quienes fueron hallados responsables del delito de celebración indebida de contratos, y la pérdida de millonarios recursos del Estado.

En tal sentido, la justicia halló méritos suficientes para encarcelar a ambos procesados, los cuales en la actualidad huyen de la justicia y han expresado a través de sus abogados defensores su inocencia y no disposición de aceptar la responsabilidad, pese a que en las audiencias fue probado el dolo.

