Entre los principales afectados por la situación están el gremio de paleros y volqueteros, quienes, por la inundación de las zonas de extracción de materiales de playa, debieron suspender sus actividades poniéndose en dificultades económicas.
Por: Hector Fabio Muñoz Figueroa – @hefamu1
Una preocupante situación, vienen padeciendo durante los últimos días, los integrantes del gremio de paleros y volqueteros en el municipio de Garzón centro del Huila.

La razón, las intensas lluvias y el consecuente aumento del caudal de los ríos Magdalena y Suaza que llevaron al embalse El Quimbo a alcanzar el nivel máximo de llenado, inundando las zonas donde cotidianamente realizan sus actividades.
En tal sentido y muy preocupados por haberse visto forzados a parar sus labores, pidieron la intervención de las autoridades municipales para que les ayuden en la definición de alternativas al aprovechamiento del material en las zonas donde frecuentemente trabajan.

En tal sentido, el alcalde de Garzón Edgar Bonilla Ramírez, algunos de sus funcionarios y varios concejales atendieron el llamado y realizaron una reunión en la que los afectados les expusieron la situación al tiempo que solicitaron emprender gestiones ante Enel-Emgesa para que les habilite un nuevo sitio de donde proveer los materiales.

Se acordó tramitar ante el ministerio del Medio Ambiente tramitar de forma rápida las licencias que les permitan sin restricciones aprovechar los materiales de playa en otras zonas distintas a las autorizadas, debido a que el único sustento que derivan es ese y la situación los tiene en muy difíciles condiciones.

Finalmente se definió realizar un debate de control político en el Concejo Municipal durante el tercer periodo de sesiones ordinarias que se desarrollará a partir de la primera semana de agosto, en donde las partes formularan acciones para encarar dicha situación.
El llenado en la máxima cota del embalse El Quimbo (720 metros), tiene preocupados a quienes habitan en inmediaciones del cuerpo de agua debido al riesgo de afectaciones tanto económicas como en sus lugares de residencia, pese al constante monitoreo que realizan los organismos de gestión del riesgo de Garzón.

