La obra en la que se invierten durante su segunda fase más de 2.300 millones de pesos espera ser concluida el próximo 31 de diciembre.
Por: Gisela Hurtado Celis.
El proyecto de restauración integral y reforzamiento estructural de la Parroquia San Antonio de Padua, en el municipio de Gigante, Huila, continúa en ejecución bajo los lineamientos de su Fase 2.
Esta etapa cuenta con una asignación presupuestal aproximada de 2.355 millones de pesos y fija como fecha límite de cumplimiento contractual el 31 de diciembre de 2026.
Los recursos y la articulación institucional se fundamentan en el convenio formalizado en octubre de 2025 entre la Gobernación del Huila y la Alcaldía de Gigante, el cual contempló un marco de inversión anunciado de 2.670 millones de pesos para la preservación de este activo patrimonial.
De forma complementaria, la administración municipal abrió en septiembre de 2026 una convocatoria pública orientada a la actualización técnica de los estudios y diseños requeridos para la Fase III.
Esta gestión contractual confirma que la intervención del inmueble demandará etapas técnicas adicionales antes de su entrega definitiva.
La edificación permanece clausurada al público desde el año 2019 debido a fallas estructurales que comprometieron su seguridad operativa. Hasta el momento no existe un cronograma oficial de reapertura comunitaria, supeditado al cierre de la fase vigente y al desarrollo de las obras posteriores.
El templo, catalogado como uno de los referentes arquitectónicos e identitarios más representativos de la localidad, ostenta la declaratoria de Bien de Interés Cultural del ámbito Nacional desde 1972 y resguarda un relevante valor histórico al haber sido el lugar donde fue bautizado Monseñor Ismael Perdomo Borrero.

