En zonas como Campoalegre, donde el arroz representa cerca del 90 % de la economía local y sostiene a una población de alrededor de 50.000 habitantes, el impacto ya se siente en el empleo y el comercio.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa.
El gremio arrocero en el Huila enfrenta una de las crisis más graves de su historia reciente. Productores como Alcy Cortés Quimbaya advierten que más de 7.000 personas del sector cultivan a pérdida, con precios de compra que no alcanzan para cubrir los costos de producción.
En la región, el rendimiento promedio por hectárea llega a 100-105 bultos de los más altos del país, pero se necesitan al menos 125 bultos para salir a tablas. Esto deja un déficit aproximado de 20 bultos por hectárea, equivalente a unos 1.800.000 pesos de pérdida. En fincas de mayor extensión, los quebrantos por cosecha pueden superar los 18 millones de pesos. Como consecuencia, muchos agricultores han optado por suspender siembras, cambiar a otros cultivos o devolver predios arrendados, lo que deja grandes extensiones sin producción.
En zonas como Campoalegre, donde el arroz representa cerca del 90 % de la economía local y sostiene a una población de alrededor de 50.000 habitantes, el impacto ya se siente en el empleo y el comercio.
El contrabando, principalmente por la frontera con Ecuador, agrava la situación al distorsionar el mercado. Aunque la producción nacional bajó en 2025 a 3.050.000 toneladas (400.000 menos que antes), los inventarios subieron y los precios se mantienen deprimidos, afectando especialmente a los pequeños y medianos productores del Huila, que manejan entre 7 y 10 hectáreas por finca.
Sin acciones concretas, el cultivo podría desaparecer en varias zonas del departamento, señalan los afectados.

