34.9 C
Neiva
domingo, septiembre 13, 2026

Opinión: De los bloqueos y los mandatarios

Más leídas

De los bloqueos y los mandatarios

Por: Manuel Salvador Molina Hurtado. Abogado Constitucionalista y Administrativista, Ex Personero Municipal de Timaná y Ex Consejero Departamental de Paz del Huila.

“Donde hay soberbia, habrá ignorancia; más donde hay humildad, habrá sabiduría”. Salomón.

A escasos cuatro meses de iniciarse la jornada de protestas, precisamente, en fecha 22 de diciembre de 2020, este medio de comunicación, “La Voz de la Región”, tuvo la deferencia de publicar una columna de mi autoría intitulada “2021, AÑO DE REVOCATORIAS Y MOVILIZACIONES”, que como su título lo indica avizoraba lo que hoy ocurre.

Sencillamente, porque finalizaba el año 2020 y no percibía que los Gobiernos Nacional, Departamental y Municipal se hubieran ocupado lo suficiente de las sentidas demandas generalizadas que dieron lugar a las nutridas manifestaciones públicas sucedidas en noviembre de 2019, con el agravante de que la pandemia ahondó tales problemáticas sociales en todos sus componentes, incluyendo el insensible y corrupto manejo de los recursos destinados a atenderla. Al igual que el desgobierno extendido en todos los órdenes territoriales, traducido en la falta de gestión eficiente y transparente de los Mandatarios, cubierta por la inoperancia de los organismos de control.

Como nunca antes la politiquería, el clientelismo y la corrupción se pasearon campantes por los despachos de los Mandatarios, las corporaciones públicas y las Personerías y demás órganos territoriales y funcionales competentes para garantizar la moralidad pública y el adecuado uso del erario. La pandemia representó una inigualable oportunidad para que se hiciera la gran fiesta, el gran festín del despilfarro y el saqueo de frente al angustiado y descompensado rostro de los que padecen hambre y soledad. Los mercados fueron adquiridos a sobreprecios y no llegaron a manos del pobre; los insumos hospitalarios para atender la emergencia fueron comprados a precios exorbitantes; las Gerencias de los Hospitales fueron mercadeadas como cualquier utensilio de segunda mano, a tal punto de que algunos inescrupulosos alcaldes tuvieron la osadía de intercambiarlas para dárselas a sus compañeras sentimentales ante la asombrosa permisividad de las Procuradurías Provinciales; y las intermediarias laborales se ensañaron en los necesitados trabajadores de la salud para pagarle sumas irrisorias.

De idéntico modo, los Alcaldes, entre un universo de ignominias, procuraron saquear los recursos públicos de los hospitales y del municipio a través de proyectos sin justificación ni soportes; de proyectos para la concesión de alumbrados a treinta años o para la celebración de injustificados endeudamientos; o, persiguiendo suscribir contratos dizque para organizar y manejar el tránsito, en un municipio donde no hay calles.

Y, para terminar algunos ejemplos de la infinita lista de impunes irregularidades administrativas, las comunidades pierden su confianza en su defensor por haberse confabulado el Alcalde y los Concejales para torcer los procesos de selección de Personero. Municipios con Personero, pero sin Personería.

Por todo lo anterior y mucho más, era apenas previsible que la bomba de tiempo tenía que estallar, era apenas natural que estallara. El descontento social era notorio y evidentemente creciente, y nadie lo vio venir. Estaban extremadamente distraídos.

En este orden de ideas, le asiste toda la razón al Presidente Duque cuando afirma que los Alcaldes y Gobernadores tienen que involucrarse en el proceso integral y articulado de solución de esta delicada situación de orden público y social.

No basta con que algunos Mandatarios, en actitud populista y demagógica, le exijan públicamente por prensa y redes sociales al Presidente que tenga premura en dar solución a la crisis, cuando ellos mismos son responsables en gran medida. Tiran la piedra y esconden la mano. Y, peor aún, siendo sus correligionarios políticos.

De otro lado, se recibe con agrado que los dirigentes de los bloqueos permitan los corredores humanitarios. Si los gobernantes han sido viles para con el Pueblo, el Pueblo no puede responder envilecido. Más, si con la negativa a estos corredores se le causa dolor y hambre al Pueblo, a los suyos.

No se compadece que, a un campesino, a un hermano, se le niegue el paso para vender un bulto de cilantro para llevar comida a sus familia. O, lo que es absolutamente demencial y que repugna al espíritu: que una niña muera por desatención médica. ¡No puede ser! ¡Ese no es el campesino al que las comunidades quieren como de su propia sangre!

También, no deben perder de vista que en ciertos casos suben descomunalmente los precios -no en todos-, injustificadamente, y los Mandatarios no se interesan en perseguir a los especuladores. Y el Personero no interviene. No es problema de ellos, según parece.

Así, hay que recibir como un gesto noble e inteligente que abran los corredores humanitarios y amplíen su término. Al César lo que es del César.

Y que no se olviden que, para avanzar, lo fundamental es el primer paso: la sensatez.

Para finalizar, permítaseme agregar un aparte de la mencionada columna para referir una condición que no puede faltar en un dirigente:

“…Es el mayor exponente de humildad y corrige sus equivocaciones así le signifique reconocer públicamente sus errores, y, en efecto, ejecuta las acciones que sean necesarias para resolver tal situación a la mayor brevedad posible. Inclusive, duda de su propia capacidad antes que dudar de la sabiduría popular.

Antepone su discernimiento al discernimiento de sus gentes. Primero, siempre, la voluntad, la voz del Pueblo.”.

Timaná Huila, 23 de mayo 2021.

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad 
personal y no comprometen la línea editorial ni periodística de La Voz de la Región.
- Advertisement -spot_img
- Advertisement -spot_img

Últimas Noticias

- Advertisement -spot_img