Leer libera, 200 años de … historia colombiana

“El que Lee mucho y Viaja mucho, Sabe mucho y Conoce mucho”. Confucio
El epígrafe con el cual inicio este documento -a modo de ensayo- es una máxima filosófica del pensador chino Confucio, la cual significa sencilla y llanamente que la lectura origina el Saber, y que el viaje origina el Conocer. Así las cosas, quien lee y quien viaja tienen la oportunidad de adquirir conocimientos tanto teóricos como prácticos.
La Lectura es una actividad cognitiva cuya importancia no ha sido en absoluto menguada por el desarrollo de los medios audio-visuales de punta. Gracias a la lectura conectamos con el pensamiento y el sentir de antiguas culturas y con las mentes más preclaras y lúcidas del presente. Esta actividad cognoscitiva nos instruye, capacitándonos para llevar una vida plenamente humana tanto a nivel personal como colectiva, una vida verdaderamente activa y consciente; algo que sólo ha de conseguirse mediante un conocimiento lo más perfecto, racional y objetivo posible de la realidad que nos rodea.
En Colombia como en muchos países existe una inquietud por elevar la calidad de la educación para formar profesionales competentes e investigadores capaces de resolver problemas. El Ministerio de Educación Nacional afirma que para lograr este objetivo es necesario potenciar al máximo las habilidades para leer y escribir, porque son esenciales para el avance científico, tecnológico y cultural de un país. Como modelo se puede citar a U.S.A., donde:
El analfabetismo funcional es sólo uno de los grandes problemas que afectan a los Estados Unidos, pero gran parte del éxito japonés proviene del hecho que sus obreros pueden interpretar matemática avanzada, leer planos complejos y llevar a cabo tareas sofisticadas en las plantas, y lo hacen definitivamente mejor que sus contrapartes americanas.[1]
Colombia Padece este problema. Salomón Kalmanovitz, considera que:
Nuestro sistema universitario no cuenta con herramientas para estudiar y desarrollar la lengua española, tal como históricamente se ha formado en el país y, sin embargo, ha pretendido asimilar las ingenierías, las ciencias básicas y de la salud, el derecho y las ciencias sociales. Existen raquíticos departamentos de literatura en muy pocas universidades y escasea aún más la investigación en las áreas del lenguaje. Este se va desarrollando a la par de la sociedad, pero sin cauce académico alguno, contribuyendo a que la comunicación en general, especialmente en relación con ciencias y técnicas, sea pobre y torpe.[2]
Con base en las anteriores líneas parafraseadas, no nos queda más que la colosal preocupación de la situación colombiana en los Niveles de Educación Básica Secundaria y en Primaria. ¿Para dónde vamos?
Ahora bien, Leer y aprender son conceptos totalmente indisociables. Muchas ideas esperan a que algún lector ávido las recoja y utilice, las haga sustancia propia, ya íntimamente unidas a su propia vida. La lectura sigue siendo hoy el medio más importante para adquirir saber. Sabemos que la Lectura es el derrotero al conocimiento y la libertad. Ella nos permite transportarnos por los caminos del tiempo y del espacio, y conocer la vida, las costumbres, el pensamiento, el ambiente y las creaciones de los emblemáticos hombres que han hecho historia. El ejercicio de la Lectura implica la participación de la mente y contribuye al desarrollo de la creatividad y la imaginación, y a la vez enriquece el vocabulario como la expresión oral y escrita. Luego, desde la óptica psicológica, ayuda a comprender mejor el mundo como a nosotros mismos, facilita las relaciones humanas, su desarrollo afectivo, y, se aumenta la capacidad para construir una sociedad más armónica.
Es necesario recordar qué, existen tres tipos de comprensión Lectora: comprensión literal, comprensión inferencial y comprensión crítica.
La Comprensión Literal, su función es la de obtener un significado literal de la escritura. Implica reconocer y recordar los hechos tal y como aparecen expresos en la lectura.
La Comprensión Inferencial, denominada también interpretativa. Este nivel proporciona al lector una comprensión más profunda y amplia de las ideas que está leyendo. Exige una atribución de significados relacionándolos con las experiencias personales y el conocimiento previo que posee el lector sobre el texto.
Y, la Comprensión Crítica, en la que hay es un nivel más elevado de conceptualización ya que supone hayan superado los niveles anteriores de comprensión literal e inferencial. Llegándose a un grado de dominio del lector caracterizado por emitir juicios personales acerca del texto, valorando la relevancia o irrelevancia de este.
En consecuencia, estoy convencido de qué, escribir bien, si se tiene conciencia de lo que se está haciendo, es el resultado de Leer mucho utilizando la Comprensión. Leer bien, es en gran medida, cuestión de oficio, constancia, en últimas, de convertir esta actividad en hábito. Aquí saco a colación la frase popular que reza: “La Práctica hace al Maestro”.
Las líneas anteriormente expuestas nos dan a dilucidar qué, el leer y sobre todo el escribir son habilidades de mucha necesidad y de gran complejidad en una sociedad donde el contexto cultural es nimio, donde son más importantes las celebraciones y ocio de ver telenovelas y reality que no nos producen ilustración pero que por el contrario minimizan el pensamiento crítico de los niños y jóvenes, y aún el de algunos adultos. Y, a esto se le suma la gran cantidad de distractores sociales como son las noticias deportivas y las miles y coloridas festividades colombianas que van desde la Guajira hasta el Amazonas, y del Vichada hasta Nariño, todo ello han hecho que Colombia no despierte del atraso político, social, cultural y económico en que estamos casi ya sesenta años, muy visiblemente después de la asesinato del líder caudillo Jorge Eliecer Gaitán, y obviamente lo que desencadenó con la ardua época de la violencia cruel a bañado el suelo colombiano.
En este orden de ideas, y así las cosas, puedo a mi juicio enunciar que la “Lectura Libera”, y, es que una historia de DOSCIENTOS AÑOS DE… historia colombiana (1819 – 2019), es decir, un Bicentenario, tuvo antes una causa central, el mal trato general que recibía el pueblo por los gobernantes de La Nueva Granada, que generó inicialmente el “Revolución Comunera”, y más tarde, el 20 de Julio de 1810, el “Grito De Independencia ” con su detonante estratégico, “el florero”.
Entonces, nuestros líderes – caudillos entre ellos, Bolívar, Santander, Nariño, Girardot, Baraya, y demás, lucharon durante nueve años de campaña libertadora para dar triunfo el 7 de Agosto en la Batalla de Boyacá, un niño capturó a Barreiro, la corona española vencida, y, unos granadinos con ansias locas de libertad que condujeron con frenesí a una “Patria Boba”, una guerra propia interna por carecer del liderazgo para conducirse “sin la ayuda del opresor”.
Cuando comienzo mi documento, a modo de ensayo, con la LECTURA, es precisamente para dar a entender que la primera “cárcel” o más “grande prisión” del ser humano postmoderno es carecer de conocimiento, carecer de información, carecer de memoria histórica. Y, es que así precisamente nos encontramos en Colombia, y testigo fidedigno son las estadísticas de lectura por colombiano, luego, los datos de producción investigativa y literaria, y, además, los resultados de las pruebas externas que realizan a los jóvenes estudiantes.
Aquí hago el enlace entre lectura y el Bicentenario, y es que la lectura nos lleva a la libertad, y el Bicentenario nos debería llevar a una felicidad de RECONOCIMIENTO de nuestra hermosa Nación y de unos mártires que se convirtieron en héroes para que toda Colombia conservara la MEMORIA de Historia patria que construyera tejido social, que aunara esfuerzos en fortalecer una Colombia Humana con sentido social, que nos libertáramos de una vez por todas de la corrupción política que anda como león rugiente por casi todas las esferas de las instituciones estatales de las tres ramas del poder público, iniciando lamentablemente por el “líder ejecutivo” quien es simplemente un títere de un líder político denominado “el innombrable” quienes nos tienen en la mira mundial y permiten que sea nuestro pueblo el hazmerreír ante los ojos cultos de ciudadanos universales.
Respetados lectores, crear una Colombia mucho mejor, es decir como la que ideaba Jorge Eliécer Gaitán es posible, pero es necesario reflexionar que nuestro BICENTENARIO debe ser recordado fielmente en nuestra memoria para despertar totalmente del letargo en que vivimos, y seguidamente actuar, es decir vivir como CIUDADANOS, seres políticos generadores de Reflexión.
Bibliografía
[1] Gutiérrez M., Luis Femando. “Educación y desarrollo”. El Mundo al Vitelo. Bogotá, No. 119 p. 58-64.
[2] Kalmanovitz, Salomón. “Español y literatura para la tolerancia”. En: Magazín Dominical. El Espectador. Bogotá, 12 de febrero de 1969.
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