La realidad del paro nacional

Por: Erikson Julián Castro Sierra
Vocero Departamental Maestros Construyendo Identidad Sindical -MACIS-
Con inmensa alegría se celebró la majestuosa y multitudinaria movilización en el marco del Paro Nacional convocada por las fuerzas sociales del país, en donde sin lugar a duda, el pueblo se levantó y alzó su voz en rechazo del nefasto direccionamiento que le está dando a la Nación el actual gobierno representado en el Presidente de la República, IVAN DUQUE MÁRQUEZ.
Cabe señalar, que este paro se enmarco en el rechazo de la propuesta de Ley 212 que presenta la bancada de Centro Democrático, donde se contempla varias reformas al sistema laboral, además de exigir garantías para proteger la vida de líderes sociales, indígenas, sindicalistas, obreros, campesinos, niños, jóvenes y mujeres, pero también para defender los recursos de la Educación, denunciar los pésimos servicios de salud, el rechazo a la mutilación de aletas de tiburón en Colombia, la defensa del agua, el territorio, la amenaza a los pensionados del país, las garantías y cumplimento de los acuerdos alcanzados con FECODE, Universidades, sindicatos y obviamente el propio acuerdo de paz, entre otras muchas cosas más e importantes para todos.
El impacto social y político del paro nacional, quieren minimizarlo y estigmatizarlo reduciéndolo a través de las grandes cadenas comerciales de los medios de comunicación, como son RCN y CARACOL, a los actos vandálicos, los cuales fueron el foco de la información, tratando de ridiculizar y deslegitimar la protesta y sembrar el pánico en la ciudadanía, dejando de lado intencionalmente, la fuerza de la protesta y la movilización, es decir, visibilizar y proyectar los actos vandálicos orquestados por una minoría y hoy sorprendentemente al momento de reflexionar, se cuestiona en redes sociales si en realidad la mayoría de esos hechos, fueron organizados por la propia política del miedo estatal (estrategia fascista, donde el estado genera violencia para que la ciudadanía pida fuerza militar) o fueron de las respuestas de la espontaneidad de las masas, lo cierto es que todos esos sucesos violentos se presentaron sin el consentimiento ni el aval de las fuerzas sociales indignadas del país, es claro también señalar que hubo atropellos, provocaciones y ataques por parte de la fuerza pública a los ciudadanos que marchaban pacíficamente, hay que reconocer que los miembros de la policía que hacen quedar mal la institución son pocos, pero deben ser sancionados, como aquellas personas que cometieron vandalismo y destruyeron objetos de una ciudad, pero la indignación mayor sigue, como es posible que aquí los marchantes pacíficamente y que con acciones de denuncia y rechazo ante los actos violentos por parte de algunas personas, sean agredidos y heridos por parte del Escuadrón Antidisturbios ESMAD, y lo peor aún, que algunos ciudadanos celebren la violencia y pidan muertos para el control de la seguridad, estos mismos ciudadanos callan ante los saqueos que hacen a nuestros bolsillos, nos roban, nos hurtan a través de la corrupción y no pasa nada, aquí nos han ultrajado millones y billones de pesos a través de REFICAR, ODEBRECHT entre otros casos, y tras que nos roban, toca pagar el desfalco.
Aquí lo verdaderamente importante, es que en las calles de Colombia el pueblo salió en su mayoría de manera pacífica y se pronunció en la plaza pública, enviando un mensaje directo a toda la sociedad y al mundo, los colombianos nos cansamos de los malos gobiernos, los colombianos no queremos seguir por el camino que nos han dirigido por más de 200 años, un camino lleno de violencia, de gobiernos haciendo más rico al rico y al pobre más pobre, un camino donde nos han dirigido con discursos de odio y venganza, donde nos han mentido y nos han hecho creer en realidades que son fantasías, como el país más feliz del mundo, que en Colombia se puede vivir con menos de un salario mínimo, o que los bandidos prefieren ir a robar los conjuntos residenciales y no saquear almacenes de cadena, lo cierto es que queremos caminar hacia la construcción de un país hacia la reconciliación, hacia el bienestar de todos y no de unos pocos, queremos un país que respete las opiniones y las diferencias, que luchar por la paz, por la vida, por la educación, la salud, el campo, los indígenas, niños, mujeres y juventud, no sea motivo de amenazas y muerte. Queremos vivir en una Colombia digna, llena de amor, de perdón y esperanza.
COLOMBIA DESPERTÓ, Y DESPERTÓ PARA FORJAR LA ESPERANZA DE UNA PATRIA NUEVA.
VAMOS PARA EL DIALOGO SOCIAL, CON MOVILIZACIÓN, CACEROLA Y SIN VIOLENCIA, AQUÍ LOS VIOLENTOS Y QUE ALIMENTAN LA VIOLENCIA SON OTROS, LA MAYORÍA DE COLOMBIANOS Y QUE HACE PARTE DE LA PROTESTA SOCIAL QUEREMOS DIALOGO, ACUERDOS, CONCENTRACIÓN Y UN GOBIERNO QUE CUMPLA SU PALABRA, NO QUEREMOS MUERTOS NI DERROTADOS, QUEREMOS DIGNIDAD PARA TODOS Y QUE NO NOS CUESTE LA VIDA.
Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal y no comprometen la línea editorial ni periodística de La Voz de la Región.

