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miércoles, octubre 21, 2026

Opinión: El mercado es en la plaza campesina

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El mercado es en la plaza campesina

Por: José Eder Toledo Cubillos

Investigador Cultural

En las escuelas y colegios y universidades deberían conmemorar el día del campesino. No con cifras ni estadísticas ni mucho menos actos o eventos que desvirtúen la esencia del quehacer campesino. Solo con visitar las plazas de mercados ya es un acto de reconocimiento y agradecimiento por la inigualable labor de los campesinos como guardianes de la tierra y las semillas nativas, además de aportar los alimentos y la salvaguarda de la alimentación en sus regiones. Para aquellos que les gustan las fechas, desde 1964, el primer domingo del mes de junio en Colombia se “celebra”.

Algunas instituciones deberían primero sentir, conocer, palpar, oler, saborear, sembrar, coger, caminar, cosechar, entre otras, para no promover vitrinas que nada tienen que ver con las dinámicas del campesinado. Por ejemplo, realizar “mercados campesinos” en Centros Comerciales. Sepa y entiéndase que la trazabilidad de la semilla tiene que circular por los lugares de memoria, es decir, debe ocupar un lugar en las Plazas de Mercados. Las Plazas son fundamentales en la construcción social de una comunidad porque de ella se han quedado sentimientos y mentalidades de los visitantes, compradores, comensales, entre otros, a través del tiempo. El Centro Comercial no genera nada de vinculación con el campo, al contrario, desarraiga a la comunidad de pensar en su territorio.

Hemos escuchado o leído en las clases de historia sobre la plaza pública, la plaza de armas, la plaza constitucional y la plaza de mercado que tienen en común la vinculación del espacio con la comunidad. Las plazas fueron y son fundamentales en la activación de un pensamiento crítico sobre el territorio.  Recordamos que de niños las visitas a la Plaza de Mercado no solo comprábamos, también fuimos testigos de las decisiones políticas, porque era el espacio donde la comunidad dialogaba, construía, planificaba, conspiraba contra las malas decisiones de los políticos de turno. En el Centro Comercial se habla light porque solo resaltan la estética de la economía moderna.

En las Plazas de Mercados construimos el conocimiento popular a través del campesino. Hay unas marcas de identidad que nos hace reconocernos como integrantes, una simbología y signos en el otro que transitan en la modificación de ese espacio social. Claro, las Plazas de Mercados tienen que transformarse en beneficio de todos los integrantes de la comunidad. Lo que no se puede permitir son las etiquetas para menospreciar el espacio cultural, a pesar del olvido de los políticos las Plazas son la esencia del intercambio de opinión; ahí aprendemos sobre agronomía, ambiente, administración, salud, cocina, por solo citar algunas. En el Centro Comercial tiene la pedagogía del individualismo, de mirar la vitrina, de no mirarnos ni reconocernos, de mostrar sin pensar la cosmovisión de los productos. En la plaza de mercado, está la ñapa, “en cuánto me lo deja”. En el Centro Comercial es el precio fijo más IVA, porque prima otras características por encima de la humanidad.

En este sentido, las Plazas de Mercados son el termómetro de producción agrícola en la región. Aunque el monocultivo ha hecho sus estragos en las dinámicas rurales, aún resisten los conocimientos y los recuerdos populares en mantener la cultura. No se construye cultura en vitrinas ni plásticos ni etiquetas. El afán por urbanizar lo rural solo es la muestra de querer borrar la organización de los sectores campesinos. Las Plazas de Mercados es la mesa para mirarnos y tomar decisiones. Llevar “mercados campesinos” a los Centros Comerciales es homogeneizar las costumbres. Si el objetivo es ayudar al campesino, pues miremos las Plazas de Mercados porque son ellas los espacios para los visitantes, extranjeros, comerciantes, apoyemos los espacios tradicionales en pro de nuestra cultura surhuilense.

En conclusión, lo que se hace en el Centro Comercial no son “mercados campesinos” son solo procesos agroindustriales que nada tienen de cultura campesina ni cosmovisión del territorio. En cambio, las Plazas de Mercados son espacios representativos de la biodiversidad y la diversidad cultural de nuestra región en la que se puede generar emprendimientos manteniendo la cultura, la cosmovisión desde nuestro quehacer cotidiano.

Esperemos que cuando nos digan vayan por el cilantro, tengamos claro cuál es el camino.

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad 
personal y no comprometen la línea editorial ni periodística de La Voz de la Región.
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