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domingo, septiembre 6, 2026

Opinión: ¿educar para qué?

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Opinión: ¿educar para qué?

Por: Erickson Julián Castro Sierra

En la actualidad, nuestro sistema educativo nacional responde a la intencionalidad de una política neoliberal ajustada en cada uno de los paquetes o estrategias que se impone mediante los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional (MEN), con el objetivo de implementar la lógica capitalista de hacer productiva y económica la educación, es decir, proyectar menos recursos económicos para el funcionamiento de los establecimientos educativos, pero, además, le exige a las escuelas y colegios alcanzar resultados académicos en las diferentes pruebas estandarizadas, sin tener en cuenta las distintas variables que puede intervenir en el proceso educativo, como su contexto, infraestructura, material didáctico, docentes, conectividad, hacinamiento en las aulas, la orientación de un solo docente con varios grados en un mismo salón, restaurante y transporte escolar, entre otras muchas falencias que existen en nuestros entornos educativos.

Es una lógica bastante útil para los intereses del capital financiero, por ende, desde la lógica financiera, las instituciones educativas se convierten en empresas gerenciadas por los rectores, donde el gerente (rector) y sus empleados (docentes) buscan resultados numéricos expresado en el índice sintético de calidad, que clasifica los planteles educativos de acuerdo a  la calificación de las pruebas saber por tal motivo, la educación queda reducida a la simpleza de contestar un cuestionario y deben prepararse durante el año escolar para ello, el resultado debe mantenerse como si los estudiantes fueran siempre los mismos, sin importar otras dimensiones del desarrollo humano.

Es decir se empeñan en producir mercancías y pretenden elaborar productos totalmente iguales, como una fábrica de botellas, en otras palabras, mercantilizar la educación y homogenizar el pensamiento crítico, social y político de la juventud, en aras de mantener el adiestramiento con el cual nos han gobernado en la presente falsa democracia en Colombia, que ha perdurado hace cinco siglos desde los inicios de la conquista o usurpación española, donde el poder se ha repartido entre las mismas familias, con el objeto de producir una sociedad pasiva que no reconozca su propia historia y no se organice para resistir la desigualdad social. Por lo tanto, para este sistema no es conveniente que la juventud y el pueblo colombiano en general sea pensante y crítico, sino que se mantenga en la más profunda mediocridad.

¿La Educación en Colombia para qué?, ¿Para promover nuestra juventud como bachilleres, técnicos, tecnólogos y profesionales tal vez para presentar cifras estadísticas de alfabetismo en las instancias internacionales, pero que en realidad no les interese la transformación social? O, ¿para mantener el poder de los de siempre, presentando una cortina de humo motivando la polarización y encender la llama eternizadora de la guerra y perpetuar cíclicamente la historia social, política y económica de nuestro país?, o ¿para formar hombres y mujeres transformadores de la realidad social? ¡A verdad! o ¿para contestar un cuestionario de preguntas que definen el proyecto de vida de nuestras generaciones? ¿Educar para qué?

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