Nueve estudiantes de la Institución Educativa Tulio Arbeláez de Zuluaga desarrollaron el proyecto Ecos del Páramo: STEM+ para Conservar Nuestra Biodiversidad.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa – @hefamu1
La historia del proyecto Ecos del Páramo: STEM+ para Conservar Nuestra Biodiversidad nació en una escuela rural del municipio de Garzón, donde la ciencia, la tecnología y las matemáticas se enseñan desde la realidad del territorio y no con laboratorios sofisticados, ni mucho menos aulas STEM. En la Institución Educativa Rural Tulio Arbeláez, del corregimiento de Zuluaga, un grupo de 5 niñas y 4 niños de entre 10 y 12 años empezó a preguntarse qué estaba pasando con el páramo que veían cambiar silenciosamente frente a sus ojos. El Cerro Páramo de Miraflores, esa montaña que provee el agua a miles de personas del centro del departamento y cobija la vida campesina de estas tierras cafeteras, era también un desconocido para muchos de ellos y sus familias. Entonces comprendieron que proteger lo que no se conoce es casi imposible, y allí comenzó su camino.
Guiados por su profesor de Matemáticas, Niber Rojas Cano, y la tutora del programa PTAFI-3.0, Mayra Elizabeth Parra Amaya, iniciaron un proceso de indagación que pronto los llevó a trascender la escuela y convertirse en divulgadores científicos y guardianes de su territorio. Descubrieron que el desconocimiento sobre el valor ecosistémico y sociocultural del páramo no solo limitaba la conservación, sino también el sentido de pertenencia. Fue así como surgió la idea de transformar el aprendizaje en una experiencia viva y significativa, construida desde el lenguaje de su generación: la interacción digital y el juego.
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De esa búsqueda emergió «ZOQUE», un videojuego educativo que integra flora, fauna, problemáticas ambientales reales y misiones exploratorias diseñadas desde el enfoque STEM+. No se trata solo de un producto digital, sino de un videojuego que enseña jugando y que devuelve al páramo su voz. El nombre, tomado del muisca para referirse al «territorio frío de la niebla», honra la memoria ancestral tanto como proyecta una mirada de futuro. Para diseñar el prototipo, los estudiantes usaron herramientas como Figma, PixelartVillage y ChatGPT, demostrando que la innovación no requiere grandes infraestructuras, sino una potente combinación de curiosidad, sentido territorial y acompañamiento pedagógico.
Este recorrido los llevó a convertirse en uno de los 48 mejores equipos del país, clasificando en segundo lugar dentro de su categoría Junior A en las Olimpiadas STEM+ Colombia 2025. Tres desafíos nacionales: investigación, esquematización y prototipado, fueron superados con rigor, creatividad y compromiso. Pero el mayor logro no fue técnico: fue humano. Durante más de tres meses, trabajaron en comunidad, validaron ideas, debatieron, se equivocaron, mejoraron y volvieron a empezar, siempre desde la convicción de que los niños rurales también pueden producir ciencia cuando se les da la oportunidad.
La clasificación a la Final Nacional, en Cartagena el próximo 26, 27 y 28 de noviembre, representa una valiosa oportunidad para estas niñas y niños, especialmente por provenir de una zona rural. Para ellas, en particular, esta experiencia es un poderoso recordatorio de que el talento y la curiosidad científica no tienen fronteras, y de que las vocaciones STEM pueden florecer en cualquier contexto cuando se cultivan con identidad, imaginación y amor por la tierra.
Participar en un evento de esta magnitud no solo les permitirá representar a su institución, municipio y departamento (siendo el único equipo de la Secretaría de Educación del Huila que logró esta clasificación), sino también inspirar a otras niñas rurales a ver en la ciencia y la tecnología un camino lleno de posibilidades.
Su historia demuestra que cuando la escuela se conecta con la vida y el territorio, la ciencia deja de ser un contenido y se convierte en esperanza. Que la educación STEM+ no se vive solo con tecnología, sino con identidad, imaginación y amor por la tierra. Y que desde el páramo, desde la niebla y desde la ruralidad profunda, también se puede innovar para Colombia.

