La ubicación del plantel educativo en el pie de una ladera desde donde se desprende lodo, palizada y rocas, precipitó la decisión.
Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa – @hefamu1
En la vereda La Planta, Guadalupe, Huila, más de 500 estudiantes de la Institución Educativa La Planta enfrentan la suspensión de clases debido al peligro inminente de deslizamientos de tierra, caída de rocas y un árbol que amenaza con colapsar sobre un salón.
La comunidad educativa lleva más de ocho años alertando sobre esta situación, declarada zona de alto riesgo, sin que las autoridades hayan implementado soluciones definitivas.
Las lluvias recientes han agravado el debilitamiento del terreno en esta área montañosa, incrementando el riesgo. Hugo Ernesto Calderón Peñafiel, rector del colegio, explicó que la infraestructura está en una ladera donde constantemente caen rocas, y un árbol a punto de caer obligó a suspender las clases presenciales.
La institución, que atiende a 325 estudiantes diurnos, 100 nocturnos, 19 docentes, un directivo y dos administrativos, ha recurrido a clases virtuales y cartillas físicas. Sin embargo, la falta de acceso a internet y dispositivos en muchas familias limita el aprendizaje, profundizando la brecha educativa.
Padres y líderes comunitarios exigen una solución urgente, amenazando con no enviar a sus hijos tras las vacaciones si no hay garantías de seguridad. La comunidad demanda un nuevo colegio en un lugar seguro, criticando la inacción de administraciones pasadas.
La situación refleja la vulnerabilidad de escuelas rurales en Huila, donde el abandono estatal y el cambio climático agravan la crisis educativa.

