SOBERANÍA ALIMENTARIA

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    Por: Sirly Chimonja Córdoba
    Licenciada en Español y Literatura

    “El error consistió en creer que la tierra era nuestra,
    Cuando la verdad de las cosas es que  nosotros somos de la tierra.”
    -Nicanor Parra

    Mucho se habla sobre medio ambiente, pero  muy poco se conoce sobre ello; mucho se habla sobre la crisis del planeta pero poco o nada se hace para cambiarlo,  se  produce mucho más de lo que se consume;  según un informe entregado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) al Instituto de Biotecnología y Alimentos se  manifestó que unos 1.300 millones de toneladas de alimentos se tiran a la basura, la cantidad suficiente para alimentar toda la población vulnerable del planeta, sin embargo hay millones de personas aguantando hambre.

    Para nuestro país, en  promedio una persona gasta trescientos mil pesos mensuales en productos para adelgazar, y aunque no se consume de forma tan exorbitante  como los americanos lo hacen, las cirugías estéticas también se pusieron de moda, y con ello otra industria que genera rubros al costo de la depuración del planeta.

    La producción agroindustrial es el nuevo monstruo que amenaza con acabar con la soberanía alimentaria de los pueblos, y con ello también nuestra libertad; sin embargo, es tan trivial para las personas este tema, pues aun ignoran las consecuencias de este sistema neoliberal que proyecta la extinción de semillas endémicas y la producción de la agricultura biosustentable.

    Teniendo en cuenta que ésta es la capacidad que tienen los pueblos para defender su derecho a alimentarse de forma limpia, nutritiva y culturalmente adecuada; con la conciencia de que se produce calidad de alimentos y no cantidad de basura, lamentablemente esta industria genera cada vez más alimentos, pero menos calidad de vida, los alimentos genéticamente modificados, los animales criados a punta de químicos, hormonas y andrógenos, son el consumo diario de esta generación.

    Y si somos lo que comemos, ¿qué garantías podrán tener aquellos quienes en su vida jamás han consumido alimentos sanos?; ¿qué garantías de vida podrá tener un niño que no sabrá que es una semilla ni  tendrá la oportunidad de sembrarla y producir su propia vida?

    A propósito del día del campesino, celebrado  el pasado 1 de junio, ¿vale la pena industrializarnos o  es mejor decidir lo que nos comemos, lo que somos,  y la libertad que tenemos?

    La soberanía alimentaria, puede garantizar la libertad de nuestros pueblos.

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