OPINIÓN: Suaza, una experiencia exitosa

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Suaza, una experiencia exitosa

Por: Erikson Julián Castro Sierra

Docente

La Fundación Social FAMIAMOR, como ente administradora del servicio de la política estatal de Cero a Siempre, dejó una gran huella en el municipio del sombrero y  las orquídeas, en sus 18 meses de aliado estratégico del ICBF en la atención integral a la primera infancia en el municipio de Suaza, logró sembrar no solo en el programa de Desarrollo Infantil en Medio Familiar, sino también en  los Hogares Comunitarias y en el CDI de Guayabal, un alto sentido de pertenencia hacia la importancia de promover entornos educativos y protectores para la primera infancia del municipio de Suaza.

Lo más destacable es que todo su talento humano del operador como aliado estratégico del ICBF, FAMIAMOR, comprendió la labor del trabajo en comunidad, constituyéndose no solo en un equipo de trabajadores en primera infancia, sino en una familia que entregó todas sus fuerzas y amor por el bienestar de la niñez del municipio, en ese sentido, quiero destacar de manera especial la entrega y sacrificio de cada una de esas personas,  quienes brindaron a través de su rol como agentes educativos, auxiliares de enfermería,  psicólogos y coordinadoras, el mayor  ejemplo de  entrega y compromiso para construir y transformar la realidad social de los beneficiarios, que se ubicaron en distintas veredas de Suaza, pero resalto que  por vez primera la comunidad de Brasil, pudo contar con los beneficios formativos de la modalidad familiar, y no en una sola unidad, sino a través de dos unidades de atención, cuestión que personalmente considero un gran acierto, pues estos programas precisamente deben llegar a aquellas comunidades lejanas y en donde carecen de presencia estatal; obviamente hacen falta más veredas por beneficiarse de esta política pública, y en donde también se resalta esa labor social de la Fundación , quienes solicitaron ampliación de cobertura en cupos para así poder llegar a ese Suaza profunda y muchas veces olvidada.

También destaco, la iniciativa de promoción de velar y denunciar la vulneración de derechos por parte de sus beneficiarios ante las instancias competentes, empoderando a la ciudadanía del respeto hacia sus propios derechos y rompiendo ese paradigma de la cultura del machismo en comunidades donde aún persiste ese flagelo.

Otro aspecto que deja huella y transcendencia a parte de ese sentido e identidad hacia el programa en el municipio de Suaza es haber sembrado en la población ese espíritu de colaboración y apoyo social, a través de la empatía y permitir abrir el corazón de las comunidades hacia la ayuda social entre los mismos habitantes, uniendo fuerzas para colaborar a familias que requerían apoyo sin interesar si se hacía parte o no del programa, generando hermandad y solidaridad en la comunidad.

Finalmente, considero que FAMIAMOR como entidad administradora del servicio y su gran equipo de talento humano, fueron consecuentes y coherentes con el momento histórico que vive nuestro país, creo que hicieron un cambio social, no solo a través de ese espectacular sampedrito infantil, creando identidad cultural desde la primera infancia, o esas obras elaboradas a mano y  con material reciclable, incentivando la conciencia ecológica y el arte como alternativa empresarial, sino también que hicieron pedagogía de paz, no con discursos, sino con hechos reales, donde se promovió el respeto a la diferencia y a la inclusión social de las víctimas y sus victimarios, logrando convivir en comunidad, es decir que construir la paz si es posible desde la primera infancia.

P.D. Anhelo que todos los operadores de CERO A SIEMPRE, estén bajo esta misma filosofía.

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