-OPINIÓN: Hay que reconocer que vamos perdiendo-

0
Compartir:

 

Hay que reconocer que vamos perdiendo.

Por: Erickson Julián Castro Sierra

Docente.

Cada día sube con mayor ahínco las cifras y la información de la corrupción en Colombia.

No cabe duda que  la lucha contra la corrupción la vamos perdiendo, es sorprendente como nos tiene de azotados, hasta el punto de no tener esperanza y tener que aceptar la derrota… frases como, “eso es la política”, “todos ellos son picaros”, “que podemos hacer, si estamos llenos de corruptos”, y lo peor aún, muchos patrocinan y actúan bajo las banderas, “ayúdeme que yo le boto la liga”, abundan los sobornos y desde distintas investiduras, políticos, gobernantes, gerentes, empleados, desempleados, ejecutivos, profesionales, en fin ciudadanos en general (es pertinente aclarar que no todos), admiten ejecutar prácticas corruptas, pareciera que ya están incrustadas en la conducta humana y se establece como un patrón normal en el diario vivir del país, “nada puede ser posible, sino existe el tráfico de influencias, clientelismo o soborno”, a tal punto, que la justicia y los entes de control pierden credibilidad y confianza, pareciera que  en verdad no hay nada más que hacer,  sobornar, ofrecer, engañar, buscar al dirigente para que ayude y luego sentirse comprometido para el favor que solicite, son como los patrones culturales de nuestra sociedad, avalada por la propia sociedad.

Muchos creían y tal vez aún creen que el problema central de Colombia es la guerrilla, muchos sabían que no era así, hoy se les da la razón, pero el problema continua con o sin guerrilla, las cortinas de humo en que se había convertido las FARC para ocultar la realidad social, han sido reemplazada por la crisis venezolana (manipulada desde mi concepto por los medios de comunicación), las rabietas y pataletas de algunos personajes influyentes en nuestro país y que no aceptan que es necesario conocer la verdad, hacen eco constantemente en infundir, el odio, la rabia y el rencor de las consecuencia de la violencia, esto también hacen parte de la cortina de humo para distraer nuestra atención al problema central de la realidad colombiana.

Por ende, reconocer que los grandes medios de comunicación (manejados por las familias más adineradas del país) aliados con la oligarquía, manejan a su antojo la lectura social y política de la inmensa mayoría proyectando y disfrazando la realidad colombiana, aunque hoy por hoy sea bastante evidente esta práctica manipuladora, aún no nos atrevemos a liderar desde el pueblo una transformación social, acabar con la corrupción meramente se queda en el discurso, nos aproximamos a unas elecciones presidenciales y parlamentarias, y ya el caballito de campaña es contra la corrupción y muy seguramente elegiremos a los mismos que nos han gobernado hace más de 200 años,  a los gamonales políticos de cada uno de los departamentos, pues se le debe los favores de haber ubicado familia y amigos para emplearse, es decir, hacen política no con procesos sociales sino con favores y el amiguismo, concejales, diputados, dirigentes comunitarios entre otros (es necesario insistir que no todos), asumiendo campañas promoviendo cambios y transformaciones que nunca se cumplen, ganan elecciones con discursos sociales pero legislan y gobiernan a favor de la miseria y la pobreza.

Pero, aunque van ganando espacios la corrupción, aun no creemos en la derrota, es necesario hacer procesos de base que sensibilice y genere conciencia de clase (los pobres aferrados a defender a los ricos, o los pobres aferrados a exigir soluciones sociales) junto con una formación política de los movimientos sociales nacidos desde las propias bases comunales, no desde los escritorios donde hacen leyes, hacer políticas agrarias sin conocer el campo, reformas a la salud donde los que pueden pagar son los únicos que acceden a ella, reformas tributarias que favorecen a los empresarios, nombrar jefes de cartera por cuota política sin tener en cuenta un perfil profesional, es decir ministros de salud siendo ingenieros civiles, médicos dirigiendo el deporte, abogados administrando la educación, son alguno ejemplos de la incoherencia política del país.

El pueblo pueblo, debe asumir su papel de histórico de abanderar su propio destino, no es sencillamente no votar por los mismos, es asumir un liderazgo ético y político que conlleve a la transformación de la realidad social desde cada una de nuestras comunidades. Que ganamos para la paz, eligiendo a los que siempre nos han sentenciado a la guerra, que ganamos para la paz, respaldando las prácticas corruptas, por eso, hoy lo importante es reconocer que la solución para derrotar la corrupción, no va a ser por una firma de la implementación de los acuerdos, o por un partido político, será cuando un pueblo despierte del poder que se tiene para aniquilar la corrupción, solo nosotros seremos los labradores del camino por dónde queremos ir, por un país con justicia social y poder ciudadano.

Loading Facebook Comments ...

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here