OPINIÓN: Organismos de observación en el mapa de delitos de riesgos electorales en el Huila

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Organismos de observación en el mapa de delitos de riesgos electorales en el Huila

Por: Miguel Antonio Parra Méndez

Cronista.

Confusa historia de creación, desaparición, divisiones y fusiones recientes entre directorios y movimientos, más que organizaciones duraderas y representativas, son vehículos de aspiraciones personales, familiares, facciones… y hasta criminales.

Los partidos suelen ser considerados una pieza clave de la democracia, instancias de   expresión política, sin embargo, según denuncias y pruebas de reclutamiento de jóvenes como en Acevedo a quienes les ofrecían 25 mil pesos para salir al frente de la tarima del candidato, con el cuento de servir de escoltas por una tarde, dejaron entrever cómo trabajan con argucias las nuevas tiendas electorales.

La misma denuncia muestra como la cantidad de personas, que funcionan como guías, con uniforme e identificación son reclutados con la excusa de ser orientadores políticos, cuando la prueba según testimonios de los mismos guías, cuentan cabezas y pagan el voto.

Esta es La realidad, al menos en las actuales elecciones en que la mayoría de candidatos sin votos y de creación reciente, en su afán de no perder sus vínculos con los privilegios, tratan de mostrar resultados de cualquier manera, con uniones temporales, de reciclajes, aparecidos como dirigentes regionales que lo único que saben hacer es transitar de uno a otro bando, amparados por las normas que ellos mismos crearon.

Las pruebas de estas artimañas son bastantes, en su gran mayoría no surgieron de procesos sociohistóricos, ni se crearon para expresar nuevos intereses de sectores en búsqueda de representación, tampoco han sido portadores de programas, ideas o proyectos de sociedad; sólo son el producto de iniciativas individuales, familiares, de grupos, de líderes en ascenso o en declive y en algunos casos, asociados con grupos criminales que buscan incidir sobre la política local o nacional. Sin vínculos con la sociedad y sin organización estable, su futuro es incierto y su vida suele ser muy corta.

Con la Constitución de 1991 y amparados en la laxitud de las normas y en la apertura política postconstitucional surgieron decenas de avivatos en los partidos. Esta proliferación llegó al extremo en las actuales elecciones cuando se registran aspirantes sin votos y sin ningún mérito pretendiendo dirigir facciones de carácter regional.

Muchos parapetados en el Congreso, son el resultado del reciclaje, de escisiones, agregaciones, reintegros maromas trampas y cizaña, en una gama de reciclajes, igual que el aglomerado de madera hecho a base de compactar trozos viejos, pedazos de diversa procedencia y, en ocasiones, de basura.

El principal fruto del reciclaje está formado por desertores del Partidos, ex integrantes enmermelados de todos los bandos donde han militado con una vasta experiencia en toda esa mezcolanza, reincorporados a los restos de los partidos con las intensiones del todo vale.

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