-OPINIÓN: No fuimos nosotros, pero nos tocó a nosotros-

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No fuimos nosotros, pero nos tocó a nosotros.

Por: Erikson Julián Castro Sierra.

Docente.

Cuando uno lee la historia de nuestro país y asimila que los detonantes y dirigentes de la violencia de nuestra amada patria, se gestó gracias a la polarización y sectarismo político de la época, orientados por hombres que con sus investiduras agitaba al pueblo a la violencia, no cabe duda que el derramamiento de sangre se originó desde los partidos políticos hegemónicos que ostentan el poder, más aún se orquestó toda una campaña de confrontación para llevar  una crisis política, donde el gran resultado fue el frente nacional, (repartición presidencial para la hegemonía política bipartidista, excluyendo a las minorías).

Es decir que no fuimos nosotros como generación, como pueblo, no fueron los militares, ni los subversivos, o campesinos y mucho menos los trabajadores, que iniciamos una guerra, fueron los políticos y dirigentes de la época que condujeron al pueblo a una guerra, fueron los partidos políticos que polarizaron un país, fue la clase dominante que impuso una violencia, por ende, y si tienen verdaderamente un sentido social y humano, deberían esos partidos reorientar sus tesis, tácticas y estrategias para corregir las falencias y fallas que dieron argumentos para la violencia; hoy tal vez, muchos quieran repetir esa historia, ya existe una ola de  intolerancia política, ideológica, brotes de polarización, estigmatizaciones, sectarismo, confrontaciones y realmente pareciera que estuviésemos repitiendo la historia, no caigamos en lo que cayeron nuestros bisabuelos, abuelos y padres, que se mataron por política, se mataron por ser azules o rojos, se mataron creyendo que defendían una democracia, se mataron con engaños, odios y rencores, se mataron creyendo en unas ideas que ni ellos las entendían,  se mataron heredándonos una guerra que no era nuestra, una guerra a la cual ninguno debió morir, una guerra que vio muchas generaciones, pero que ya le llegó la hora de pararla y nos tocó a nosotros, y solo nosotros podemos pararla, no nos equivoquemos eligiendo el odio, reconciliémonos y demos paso a escribir una nueva historia para Colombia sin venganza ni rencores, demos una oportunidad por la vida, no hagamos juego a la polarización política del país.

No fuimos nosotros quienes inventamos esta  guerra, pero si nos toca a nosotros asumir la solución de ella, no es apartarnos de la política, es discernir las ideas que exponen las ideologías, es aprender a vivir en medio de nuestras diferencias, es no hacerle eco a los promotores de la repetición de nuestra historia, es aprender a elegir a nuestros dirigentes, es saber que es mejor optar por un debate lleno de ideas y no emprender una marcha con un sentimiento de combate, es ser valiente respetando diversas opiniones, es sencillamente fortalecer una democracia real, digna e incluyente, donde expresar las ideas no sea sinónimo de muerte, por eso nos tocó a nosotros, jóvenes, adultos y colombianos consecuentes, hacer de nuestro país, un país diferente y decente, un país donde podamos estrechar nuestras manos, unir nuestras fuerzas y construir una patria nueva, es con todos sin apartar a nadie, es con todos quienes quieran y entiendan que ya no queremos volver a la violencia. Empecemos por respetarnos.

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