OPINIÓN: El Huila sufre de olvido

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El Huila sufre de olvido

Por: Erikson Julián Castro Sierra

Docente

Realmente es muy lamentable el estado vial de las carreteras del departamento, al realizar un viaje por el sur del Huila, transitando por San Agustín-Pitalito-Acevedo-Suaza-Altamira hasta Timaná, comprende uno que definitivamente el Huila sufre de olvido y no solo de los políticos y políticas de gobierno hacia la inversión de la malla vial, sino también de sus habitantes quienes eligen a esos políticos, es decir, somos nosotros mismos los culpables de nuestro propio olvido, al momento de votar se nos olvidan que han hecho por el Huila y solo en el tema de vías, porque obviamente hay más elementos para meditar,  pero este tema de las carreteras del departamento no solo compete al gobernador, o a los senadores, o los cuatros representantes a la cámara, o a los doce diputados, también  a los alcaldes y Concejales para que se haga gestión y de esta manera  lograr la inversión de recursos nacionales, claro está que debe existir una unidad o bloque para conquistar este propósito, es decir, mendigar para que al Huila no se le olvide, parece patético este término, pero desafortunadamente es así, en un país como el nuestro, toca mendigar para que haya inversión social, para que lleguen los recursos a nuestro terruño, y a eso se ha acostumbrado la clase política hegemónica, clientelista y corrupta, a que hay que mendigar para que medianamente resuelvan algunos temas a medias y no definitivamente, pero lo triste es que estas prácticas que hoy llaman mermelada, siempre ha existido en estos doscientos años de “democracia”, es decir el político (no todos) debe ofrecerse o vender su ideal a cambio de migajas de inversión, a lo cual se le llama padrinazgo, pero el problema de raíz no es ese, el problema de raíz, es el chantaje y el tráfico de influencias para acomodar fichas estratégicas para mantener el poderío y la hegemonía política  de los sectores que siempre han vivido a costillas de nuestros impuestos, y quien alimenta esta situación somos usted y yo al momento de elegir a nuestros voceros y administradores públicos, es decir siempre hemos elegido y avalado esta práctica política (el que está en la rosca goza), y eso lo saben los gamonales políticos, hacer campaña con las necesidades del departamento, convertir en caballito de campaña  la construcción de  acueductos para pueblos que duran 10 a 20 años para lograrlo, puesto de salud para comunidades que duran 12 a 15 años, y hoy muy seguramente el caballito de campaña será las carreteras del departamento, quien plantee en su discurso y propuesta de gobierno gestión para la reparación de la malla vial ganara votos,  pero lo triste es que no podrán cumplir hasta que el Huila signifique algo para quienes ostentan el poder financiero del país, hasta que eso suceda, todos aquellos que elegimos mendigaran y por conveniencia política o identidad de gobierno se dará algunas migajas que no solucionaran las necesidades del departamento, siendo condenados al olvido, por ende ya no se trata de saber elegir, sino de comprender que hemos elegido y reflexionar como podemos transformar esta práctica, mientras tanto el deterioro de nuestras carreteras continuara y persistirá hasta donde usted y yo lo permitamos, aquí la solución no la pone un candidato o un partido, la solución la tenemos nosotros como pueblo, el problema es que no hacemos uso efectivo de nuestro poder como ciudadanos, el problema tampoco es si elegimos a alguien de izquierda, de derecha o centro, es exigir lo que nos corresponde, ¿Qué tiene el Cauca y el Valle que no tengamos nosotros para gozar de esas carreteras de estos dos departamentos?, tienen caña que significa dinero y eso llama la atención de las familias multimillonarias que manejan verdaderamente nuestro país, nuestro país no lo maneja el presidente de la república, nuestro país lo maneja a su antojo seis o nueva familias ricas, quienes son los que deciden donde debe haber inversión, y el Huila hoy no significa riqueza para esas familias, por ello tenemos dos alternativas, acostumbrarnos a esta dinámica o empoderarnos de nuestro propio destino a través de la política, transformando nuestra realidad social mediante la unidad, derrotando a los de siempre, es decir, es  seguir a quienes como siempre hemos votado o asumir nuestro rol ciudadano y unir al Huila entorno la dignidad de sus pueblos y comunidades, creo que esta claro el panorama, la decisión está en nosotros, y creo que hoy nuestras carreteras seguirán igual un par de décadas más, hasta cuando nuestra dignidad como huilenses comprenda que llego la hora de cambiar esa concepción de mendicidad  en la mayoría de la conciencias del departamento. (no solo aplica en las carreteras, aplica para todos los sectores, reflexiona con tu conciencia).

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