OPINIÓN: El derecho a difamar y a la calumnia

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OPINIÓN: El derecho a difamar y a la calumnia

Por: Erikson Julián Castro.

 

Las redes sociales se han convertido en una gran herramienta para generar movilización social, donde se hacen denuncias, pronunciamientos y hasta debates, lastimosamente la gran mayoría sin principios éticos y morales que ayuden a construir y tejer una sociedad tolerante, sino todo lo contrario, se convierte en verdaderos campos de batalla, una violencia virtual que se irradia a la realidad, la polarización en que se encuentra nuestro país se ha fortalecido precisamente en escenarios como el Twitter y el Facebook, donde sus participantes comparten sus ideas sociales y políticas  y de manera inmediata, llegan respaldos y objeciones, algo normal y natural, el problema, es que la gran mayoría de objeciones se hacen con insultos y estigmatizando las opiniones, por ejemplo, si se apoya la paz, es castrochavista, comunista, narcoterrorista,  santista, etc, y si se critica los acuerdos, que es guerrista, uribista, paramilitar, entre otros.

Pero la raíz del problema, es que parece ser que un líder político, tuviera derecho a difamar y calumniar y no pasa nada, mentir para hacer proselitismo político y engañar para ganar elecciones parece ser que es normal en este país, pero difamar y calumniar a una persona es la actitud más denigrante e indignante de la clase politiquera porque no se pude llamar política a esas prácticas rastreras, no es posible que en Colombia, señores y señoras con problemas de salud mental se inventen hechos para acabar la imagen de una persona, y mucho más que esos señores y señoras sean referentes de la política colombiana, es necesario que los partidos políticos y movimientos sociales exijan unos mínimos éticos de sus representantes y militantes, no puede ser posible, que las direcciones nacionales de esas expresiones o agrupaciones políticas, que cometen esos atropellos a ciudadanos no se expresen por lo menos con un llamado de atención y llamamiento a la disciplina partidaria, mínimo deberían ser expulsados de sus colectividades.

El tope del cinismo es acusar y colocar en la picota pública a las personas a través de la difamación y la calumnia, tal vez eso sea algo natural en algunos seres humanos, pero en nuestros líderes políticos es inaudito, aprovechan su rol y envestidura para generar un escenario previo a las elecciones para ganar incautos, y los ganan con discursos distorsionados y engañando al pueblo, pareciera que la competencia por los votos en esos tipos de colectividades todo vale,  y para ellos  la estrategia de campaña electoral es no respetar la dignidad humana, la mentira es el pan que ofrecen y se han mantenido con esas prácticas por más de doscientos años, lo triste es que no pasa nada, la calumnia y la difamación son delitos en Colombia, pero excepto para congresistas y las elites de poder del país.

Por ello al leer las redes sociales y encontrar tantos insultos y agresiones verbales entre los colombianos, pareciera ser que es un derecho calumniar y difamar a las personas en las redes, y quienes se prestan a ello, se convierten en las cortinas de humo de la realidad social, todo por ese fanatismo y extremismo con la cual hoy la política se degenera cada día más hacia la politiquería.

 

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