NO NOS LLAMEMOS A ENGAÑOS

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    Por: Héctor Fabio Muñoz Figueroa
    Agrónomo.

    Desde hace varios años, en las regiones se ha venido pensando en la forma de generar procesos que traigan oportunidades alternativas de desarrollo económico, social y cultural para los gremios y las comunidades. Factores que según los expertos son claves para generar las transformaciones que tanto necesita el país para alcanzar la prosperidad económica, se ha identificado que proyectar el sector productivo con apuestas potenciales que desencadenen el afianzamiento estratégico de los diferentes sectores, hará que superemos las grandes dificultades que históricamente hemos padecido.

    Se ha invertido tiempo, talento, recursos y sueños en visionar la manera como transformar la economía de nuestras regiones, siempre pensando en el aprovechamiento de nuestros recursos y mostrándolos como un atractivo para el mercado cada vez más globalizado. El turismo es uno de esos ejemplos; gremios, empresarios y dirigentes han venido perfilando las regiones principalmente la nuestra, como el entorno ideal para el desarrollo de emprendimientos generadores de progreso a partir del turismo, nuestro potencial como un lugar que presenta todas las características necesarias para posicionar la cadena turística se convirtió desde hace tiempo una de nuestras mayores apuestas y vaya que hay con qué. Son innumerables los elementos, lugares, procesos, estrategias y hasta productos turísticos que ofrecer al mundo, ya se cuenta con agendas y paquetes muy atractivos para satisfacer el mercado. Cada vez más visitantes arriban a nuestra región atraídos por nuestros principales atractivos, la imagen de potencia turística de los municipios sur huilenses crece y cada vez más gentes se sienten tentadas a visitarnos.

    Pero en medio de mi desconocimiento sobre el tema, siempre me he hecho una pregunta ¿el turismo genera transformación social?, y lo digo porque a pesar de los millones de pesos que puede generar esta actividad productiva, veo que de esos recursos solo se benefician unos pocos, sólo quienes están dentro de la cadena, que de por sí es cerrada, para el caso del sur del Huila, unos pocos empresarios, entre los que se destacan los del transporte, los hoteleros, restaurantes, guías y artesanos, son quienes ven mejorar sus condiciones. El resto de la población no; es común ver que pese a los millones que el gobierno invierte en el sector, mejorando los sitios, generando procesos y fortaleciendo la cadena, los moradores de las periferias siguen igual de pobres, igual de desiguales e igual de mal. Y eso, debe ponernos a pensar, las inversiones y mejoras no generan la suficiente rentabilidad social y por eso veo que el turismo no es capaz por si solo de generar las transformaciones sociales que necesita nuestra región, sin ser pesimista me he preguntado y no logro entender cómo hacer para que hasta la última familia de nuestros municipios pueda hacer mercado, costear el estudio de sus hijos, pagar sus deudas o satisfacer sus necesidades con el producido del turismo, y eso que somos potencia en ese tema. ¿Habrá que replantear? O ¿nos estaremos ilusionando de más? Ahí queda el interrogante.

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