Los efectos que trae el alza en el precio del dólar.

El martes de 18 de agosto de 2015 quedará en la historia. Fue el día en el que el precio del dólar en Colombia llegó a su nivel más alto, algo nunca antes registrado, al superar la barrera de los $3.000. El quiebre de este techo implica que desde julio pasado el peso colombiano es la tercera moneda del mundo que más ha perdido valor, sólo superado por el Kwacha malawí (moneda nacional de Malawi, África) y por el rublo ruso. Una realidad que repercute en los grandes sectores de la economía y en todos los colombianos, aunque hace un año US$1.000 fueran suficientes para viajar a Estados Unidos, ahora se requerirá por lo menos un millón de pesos más de ahorro para acceder a este placer.

Pese a que el peso colombiano tenga ahora que compararse con la moneda de países como Malawi, que es uno de los menos desarrollados del mundo, para el Gobierno la devaluación es una buena noticia. Reiteradamente ha mencionado que la tasa de cambio actual permite incentivar las exportaciones no tradicionales y disminuir las importaciones, lo que ayudaría a cubrir las pérdidas por las menores ventas externas del petróleo colombiano. Ha argumentado además que el efecto del encarecimiento de la divisa estadounidense sobre la economía en general será positiva.

El problema es que los beneficios de los que habla el Gobierno todavía no son claros. Los representantes de algunos de los gremios más importantes del país, como la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) y la Asociación Nacional de Empresarios (ANDI) han advertido que el dólar caro no es suficiente para reactivar las exportaciones debido a que el país lleva varios años experimentando una enfermedad holandesa. Este sería el fenómeno que habría deteriorado durante más de una década a sectores como el industrial y el agropecuario, dificultando su nueva misión de sacar adelante el comercio exterior colombiano.

Pero mientras que los beneficios del dólar caro son todavía objeto de debate, los efectos nocivos sobre algunos sectores de la economía ya son una realidad. El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), Guillermo Botero, explicó que “los inventarios de diciembre serán fijados con el comportamiento del dólar del mes de julio y agosto, entonces lo que esperamos es una contracción de la demanda como consecuencia del incremento de los precios. Ya hemos visto que la devaluación del peso colombiano con relación al dólar es del 55% en el año corrido, pero los precios no se van a incrementar en 55%, aunque es necesario negociar con los proveedores internacionales para ver cómo ayudan, y para los empresarios locales es importante que defiendan su mercado porque los que no perseveran no progresan”.

Información: El Espectador.

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